Lo de Ferrán
Alucino con lo que está haciendo
Ferrán Torres.
Recordemos que el atacante nacido
en Foios (Valencia) hace 26 años fue fichado por el Barça en Enero de 2022,
cuando militaba en el Manchester City.
Por él se pagaron unos muy generosos 55 millones de euros, a mi juicio
excesivos e incluso escandalosos por cuanto no era ni mucho menos la estrella
del equipo, sino prácticamente un descarte de Guardiola.
En estos cuatro años, Ferrán ha
gozado de sobradas oportunidades para mostrar y demostrar su auténtico
talento. Y hay que reconocer que la
mayoría las ha desperdiciado. A ver, él
sabía que venía no como titular sino como suplente, un rol que no le gusta a
nadie pero que existe y que hay que saber asumir con entereza y dignidad. Torres era consciente, por tanto, de que por
delante de él estaban Aubameyang primero y Lewandowski después, y de que su
misión era entrar como refresco en las segundas partes o suplir a sus
predecesores en caso de lesión. Pero ni
siquiera en este caso ha cumplido al cien por cien, porque lo que se esperaba
de él era que marcara goles, bastantes más de los que ha acabado anotando.
Mi postura ante Ferrán siempre ha
sido de afecto aunque también un poquito condescendiente. El chaval me caía bien, se notaba que le
ponía ganas, y, aunque no marcara, era obvio que se esforzaba. Asímismo le apreciaba por algunas de sus
actuaciones con la Selección española, donde era habitual del entonces
seleccionador Luis Enrique, quien, por otra parte, se rumoreaba que le trataba
con demasiado predicamento al ser su yerno, es decir, el novio de su hija Sira,
de la que se separó en 2023.
La temporada 2025-2026 no ha sido
la peor de Ferrán en el Barcelona, sino, tal vez, la mejor. Lo cual no quiere decir que se haya ganado ni
mucho menos la titularidad. Yo lo digo
siempre: a mi Ferrán me gusta como
revulsivo, como estímulo, como un acicate que sale pletórico de ganas desde el
banquillo y, con suerte, logra marcar algún gol de vez en cuando (21 ha materializado
en este ejercicio, contando todas las competiciones). Sin embargo, como delantero centro titular,
como “9” fijo, no lo veo, no me inspira la confianza suficiente como para
liderar el ataque durante los 90 minutos de todos los partidos. Y, evidentemente, la misma sensación de
desconfianza se vive en el propio club, donde, a pesar de la marcha de
Lewandowski, el entrenador Hansi Flick y el director deportivo Deco están como
locos por fichar a otro ariete, hallándose dispuestos a pagar más de 100
millones de euros por el argentino Julián Alvarez, incluso a pesar de la
notoria oposición de su club actual, el Atlético de Madrid. En resumen, por muchos goles que marque
Ferrán en el Barcelona, su destino es ejercer un papel secundario, mal que le
pese.
Pero ¡ay!, en el momento decisivo
de la Final del Campeonato Mundial de Fútbol, el señorito Ferrán Torres, que,
casualmente, tampoco era titular indiscutible con Luis de la Fuente, atinó a
marcar un gol decisivo a la Argentina de Messi, deparando a España una nueva
estrella y convirtiéndonos en Campeones.
Esa hazaña descomunal, ese mérito que nadie le niega, creo que ha
trastornado un poco al chaval. Probablemente,
en su cabeza se considera el nuevo Iniesta, al que las aficiones rivales de la
del Barça aplaudían en todos los campos de fútbol, sin darse cuenta de que,
aunque ambos hayan marcado un gol, Ferrán no es Andrés y su personalidad y sus
circunstancias y su peso específico en el equipo no son comparables.
Aprovechando sus últimos días de
vacaciones tras el Mundial (en teoría, se incorpora a la disciplina del Fútbol
Club Barcelona el próximo lunes 10 de Agosto), Ferrán se encuentra de gira por
Estados Unidos con la marca deportiva que le patrocina, Under Armour, y han sido bastantes los medios de comunicación
norteamericanos que han querido entrevistar al nuevo héroe. Todo el mundo sabe que, ya antes de la Final,
habían comenzado a correr rumores acerca de que Torres, cuyo contrato con el
Barça expira en 2027, estaba recibiendo ofertas de algunos clubes punteros como
el PSG de su ex-suegro Luis Enrique o el mismísimo Atlético de Madrid que tan
disgustado está a causa del “caso Julián”.
Es muy respetable que Ferrán se considere a sí mismo un titular y no un
suplente y no se resigne a quedarse en Can Barça sabiendo que para Flick va a
seguir siendo un agitador o un sustituto, máxime cuando parece que la oferta que
presentará el PSG (en realidad, el equipo parisino aún no ha movido ficha
oficialmente) puede ser razonablemente seria, pero, aun así, me han
sorprendido, para mal (muy mal) las respuestas de Ferrán. El valenciano ha adoptado un tono entre
chulesco y surrealista y, al preguntarle por ese supuesto interés de otros
clubes, ha contestado que bueno, que él todavía es jugador del Barcelona, pero
que aún queda por delante mucho mercado de fichajes y que, si alguien le
muestra que le quiere, pueden pasar muchas cosas. En cuanto a la segunda pregunta comprometedora,
referente a cuál tiene que ser el comportamiento del Barcelona para que acepte
una eventual renovación, su respuesta ha sido que tienen que ser ellos (el
club) quienes muevan ficha y quienes vengan a demostrarle cariño, mucho
cariño. “Cariño”, en la jerga futbolística,
vendría a significar algo así como “billetes”, “plata, “guita” o “parné”, lo
cual quiere decir que Mister Torres no se va a sentar a negociar si no le ponen
por delante un sustancioso aumento de sueldo.
Pues mira, chaval, si, por marcar un gol, por muy histórico que sea, se
te ha subido el heroísmo a la cabeza hasta el punto de anular la humildad que
un jugador suplente debe tener y te ha cegado el brillo de una quimera de oro
que, hoy por hoy, todavía no se ha materializado, lo mejor que puedes hacer es
poner punto final a tu compromiso barcelonista y colgar una camiseta que ahora
mismo ya no te mereces.

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