Messi y veintiuno más
Messi es de otro mundo. Eso casi todos lo sabíamos, pero ayer lo volvió a demostrar con creces. Estuvo a punto de no jugar por causa de un inoportuno flemón, y muchos opinábamos que ya le tocaba descansar, máxime cuando el equipo acababa de deslumbrar ante el Stuttgart con un juego que se asemejaba al derroche de talento de la pasada temporada. La realidad, tan ingrata ella, volvió a demostrar que todos (yo incluído) estábamos equivocados. El Barça de principio de 2010 no es el mismo de igual período de 2009. Antes, por encima de las brillantísimas individualidades, prevalecía el colectivo; anoche, si no llega a ser por Messi, perdemos, hacemos el ridículo y además se nos escapa el Madrid de modo irrecuperable. Es decir, hemos perdido la regularidad, nuestros muchachos nos dan una de cal y otra de arena. Ayer parecía que tocaba la de arena, pero el pequeño argentino tuvo otra de sus noches inspiradas y él solo se bastó y se sobró para machacar al Zaragoza. Su segundo gol pasará a la Hi...