¡Supercampeón!
La persecución despiadada e incansable de un Real Madrid que nunca tiró la toalla ha obligado al Barça, a nuestro Barça, a tener que sumar 99 puntos para poder ser Campeón. Así, el triunfo aún sabe más dulce, aderezado por un inesperado empate de los merengones ante el Málaga cuando, los muy prepotentes, se habían llevado a la ciudad andaluza litros y litros de champán (seguro que francés y no cava catalán), confiados en que las proclamas del "Marca" lograrían motivar a Clemente para que les diese el título in extremis. Pero ayer se hizo Justicia, cosa que, desgraciadamente, raras veces ocurre. Ganó el fútbol y perdió la chulería. Venció la cantera, y la cartera cayó nuevamente humillada. ¡Qué placer, Dios! Ni el dispendio inenarrable de Florentino pudo con un equipo en el que la inmensa mayoría son chicos criados en La Masía, que sienten los colores azulgranas y a los que el olor a merengue produce náuseas (al menos por ahora, y esperemos que siempre siga siendo así). Sin Xa...