Cosas que siguen sin gustarme
Como todo el mundo sabe, soy barcelonista convencido, culé hasta la muerte, pero estoy viendo cosas que no me gustan. Cada día que pasa, las ilusiones depositadas en el nuevo presidente Sandro Rosell se van difuminando, deteriorándose... extinguiéndose. Creo que no se están haciendo las cosas bien. En estos ciento y pico días hemos tenido ocasión de contemplar muy pocos éxitos deportivos pero muchas circunstancias desagradables. La devolución de la insignia como Presidente de Honor de Johan Cruyff supuso un punto de ruptura para la unidad del barcelonismo, pero éso no fue nada comparado con la publicitación de la "due dilligence" que concluyó en la Asamblea del sábado pasado en la que una mayoría simple de socios votó llevar al ex-presidente Laporta a los tribunales. Por cierto, en dicha Asamblea el presidente Rosell, el máximo impulsor de la moción contra su antecesor, no se atrevió a señalarle directamente con el dedo y prefirió votar en blanc...