¡Qué orgullo haber caído así!
El triplete es irrepetible. Ahora no se trata de una introspección hábilmente urdida para liberar a los jugadores de sofocantes responsabilidades, sino de una realidad matemática. Y, sin triplete, tampoco habrá sextete. Pero no hay que estar tristes por lo sucedido anoche en Sevilla. Al contrario, yo me siento más orgulloso que nunca de ser del Barça. Porque quienes cayeron gloriosamente en octavos de final de la Copa del Rey no fueron responsables de la eliminación, y ni siquiera creo que los Chygrynskiy, Márquez, Thiago y compañía que fueron vapuleados por los sevillanos en el partido de ida fuesen totalmente culpables. No, la responsabilidad y la culpa le corresponden a Pep Guardiola, por presentar una alineación disparatada e impotente en el Camp Nou. Mas ¿cómo reprocharle nada, ni siquiera éso, al hombre que nos ha devuelto la dignidad y nos ha hecho saborear la gloria? Nadie puede ganar todo siempre, ni siquiera los dioses con toda su omnipotencia. No hay que dramatizar. No hay q...