Estilizados
El prometedor partido que, por momentos, el Barça realizó ante el PSG en París (no olvidemos que los de Xavi, al inicio de la segunda parte, se desconectaron de tal manera que permitieron que los franceses marcaran dos goles en apenas cuatro minutos) quizá nos hizo ilusionarnos demasiado, y la abultada derrota en el encuentro de vuelta (1-4) nos ha devuelto a la (amarga) realidad: nuestro equipo apenas está en fase de construcción, una fase que ni Dios sabe cuánto va a durar ni quién será el “arquitecto” que la concluya. Hasta el martes, un servidor era de los que había ido cambiando paulatinamente de opinión con respecto a la continuidad de Xavi, que parecía que, después de todo, sí había logrado sacar lo mejor de sus pupilos, pero la manera en la que se perdió y, por si fuera poco, el pésimo autocontrol del mister , expulsado por enésima vez por la vehemencia de sus protestas al árbitro, me han hecho dudar otra vez. Por si fuera poco, hoy mismo es el Clásico contr...